Viernes, Mayo 18, 2012
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Última modificación: Domingo, 05 Febrero 2012, Visitas en web: 175
amante consagrado

Amante consagrado

Ficha Técnica

  • Título: Amante consagrado
  • Autor/a: J. R. Ward
  • Serie: Hermandad de la Daga Negra 6
  • Reseña de: ELFLED

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Sinopsis

Extremadamente leal a la Hermandad de la Daga Negra, Phury no ha hecho más que sacrificarse por el bien de su raza, convirtiéndose en el hermano que tendrá que perpetuar el linaje de su Hermandad. Como el Gran Padre de las Elegidas, está obligado a ser el progenitor de los hijos e hijas que asegurarán la conservación de las tradiciones de la raza y que haya futuros guerreros para que luchen contra aquellos que quieren la extinción de los vampiros.

Mientras, la intención de la Elegida Cormia, su Primera Compañera, no es sólo ganarse su cuerpo, sino también su corazón, aunque para ella sola... Se siente muy atraída por la noble responsabilidad que se esconde tras el macho emocionalmente herido. Pero Phury nunca se ha permitido conocer el placer o la alegría. A medida que la lucha contra la Sociedad Restrictiva se recrudece, la tragedia se cierne sobre la mansión de la Hermandad, y Phury tendrá que decidir entre el deber y el amor…

Crítica

La verdad es que «Amante consagrado» es uno de esos libros de los que cuando los terminas sólo deseas que caiga en tus manos el siguiente porque deja muchas incógnitas sin resolver.

El sexto libro de la Hermandad de la Daga Negra me ha resultado conmovedor por una parte y decepcionante por otra pero lo veo sumamente imprescindible para el desarrollo de la vida de los hermanos.

Pese a lo que pudiese parecer, «Amante consagrado» no tiene unos personajes principales claros. Sí, se supone que son Phury y Cormia pero lo cierto es que aunque ellos juegan un papel importante… no son los únicos.

J. R. Ward en esta entrega juega con el lector en ese sentido y lo que pudiese parecer una historia más de amor en su serie vampírica se va convirtiendo en otra cosa a medida que avanzas por sus páginas.

Pero vayamos por partes.

La historia de amor «principal». Cuando conocimos a Cormia en los libros anteriores pocas podíamos imaginar que iba a resultar una rebelde sin causa. Se supone que Cormia es una de las Elegidas para parir la siguiente generación de hermanos de la raza. Se supone que Cormia va a ser obediente, va a ser sumisa y se va a plegar ante los deseos del nuevo Gran Padre. Pero hasta ahí Cormia es lo que aparenta. Lo cierto es que esta chica quiere más, quiere mucho más, desea un imposible. La pregunta que se nos plantea es ¿lo conseguirá?

Sinceramente opino que Ward le da demasiadas vueltas al asunto. Crea en el lector una especie de agobio y expectativa que va retrasando en el tiempo y nos lleva a sufrir una angustia que raya en la tortura. Cada escena que plantea entre estos protagonistas corre el riesgo de que llegues a querer tirar el libro por alto para que bote. Es desesperante. Pero justo cuando crees que va a encarrilar la cosa y va a haber un acercamiento entre ambos, te echa un jarro de agua fría por encima y las llamas que había creado se reducen a rescoldos donde solo queda humo. Con la consiguiente pataleta que ello te pueda ocasionar.

No obstante, lejos de decidir dejar el libro eso hace que te involucres más en la historia, que continúes leyendo sin parar olvidándote de que tienes que prepararte la merienda, la cena y lo que se tercie.

Hay escenas realmente increíbles que su autora sabe dirigir de forma formidable, al igual que hace un director de orquesta, batuta en mano, con sus músicos. Ella es una de las mejores directoras de escena que he visto en el género paranormal y no es de extrañar que sus libros vayan ya por cuatro ediciones. Cuando Ward relata una escena de lucha, ésta es sangrienta hasta el paroxismo, roza la crueldad y casi parece que a ti te ducha con sangre. Hueles ese olor metálico de la sangre, paladeas ese sabor férrico en tu lengua a la par que sus protagonistas y si puedes llegar a pensar que eso es poco menos que asqueroso, piénsalo otra vez. Estás tan implicada con la historia que poco te importa.

Cuando Ward quiere hacer aflorar los sentimientos dolorosos de todos y cada uno de sus personajes, lo logra. ¡Y de qué manera, por Dios! Padeces con ellos, sientes con ellos, estás en su piel. En la de todos ellos. Cuando sufre John, sufres tú. Cuando Phury aspira ese humo rojo al que es adicto, lo notas flotar a tu alrededor al igual que si su personaje estuviese allí, en la habitación donde lees, contigo. Y si Cormia se acerca a una rosa, su dulce aroma llega hasta tus fosas nasales. Y cuando es la ira de Qhuinn la que se revela ante un maltrato es la misma que tú sientes y padeces.

En muchas escenas se me ha encogido el corazón y son tantas que no voy a citarlas a menos que algún día se decida hacer una tertulia sobre esta novela. He llorado con sus personajes en más ocasiones de las que me hubiese gustado y la caja de pañuelos que tengo junto a la mesa del ordenador la dejé caput. Eso al menos me ha ocurrido a mí mientras leía «Amante consagrado», pero como ya sabéis… ¡yo soy una Magdalena cuando de sentimientos profundos se trata! ¿Qué le voy a hacer? Yo soy así…

Los diálogos de la novela están bien llevados, son armónicos y ágiles pero veo en ellos un grave error que no sé si será cosa de la autora, del editor americano o de los correctores españoles. Seguid conmigo el hilo de mi idea y pensad si estoy o no equivocada…

John es mudo. Eso todas las que hemos leído cualquier libro de la Hermandad, lo sabemos, ¿no? Pues si es mudo, ¿cómo es que hay algunas escenas donde «habla»? Sí, chicas, lo que escribo. En algunas escenas «habla».  Que digo yo, ¿tan mal hubiese quedado la maqueta de la novela si se hubiese sustituido la tipografía de la letra cada vez que «habla» John? Es un coñazo tener que estar leyendo continuamente que John utilizaba el lenguaje de signos pero creo que todo esto se pudiese haber evitado con cambiar el tipo de fuente usada cuando se expresa John. Con una simple advertencia al lector al principio de la novela hubiese sido suficiente y a la par se evitaría esta confusión pensando que John lo dice todo de viva voz. Es la opinión de una simple lectora.

En «Amante consagrado» además Ward nos va introduciendo un poco más en el mundo oscuro y oculto de uno de los personajes que más me gustan de esta serie: Rehvenge. ¡Qué ganas tengo de leer su historia, la Virgen! Ese «hombre», ese macho, ese sympath… A parte de todos los secretos revelados hasta el momento, éste oculta muchos más y J. R. sólo nos ha hecho vislumbrar unos pocos. ¡Hasta el momento! Y, ¡ojo con Lassiter! No os diré quién es pero para quienes se hayan leído el primero de la serie de Ángeles Caídos creo que ya os he dado una buena pista de dónde está la conexión entre ambas series.

La novela me ha parecido una genialidad de su autora. Después de haber recibido un mazazo de decepción con la historia de Vishous («Amante desatado»), «Amante consagrado» me ha puesto nuevamente tras la estela de la Hermandad de la Daga Negra. A punto de salir en España, «Amante liberada», no puedo sino ponerme al día. Tengo que ponerme al día. Y si he tardado tanto en leer ésta ha sido porque las críticas que leí o los comentarios que oí me llevaron a pensar erróneamente que ésta, quizás, no merecía tanto la pena.

Pero el drogadicto del grupo, sí que merece la pena. El desdoblamiento de personalidad que sufre continuamente en su mente te mantiene enganchada a la novela al igual que él está enganchado a sus porros de humo rojo, y cuando va un paso más allá y prueba la heroína en vena. La descripción de lo que acontece a continuación… no puedo sino volvérseme a poner los pelos de punta.

La relación entre Phury y Zadist empieza a comprenderse, el «enfrentamiento» entre los dos hermanos llega a su cénit y tras él, su autora, lo pone todo en el lugar donde siempre debió estar.

Pero retomando el hilo perdido de lo que estaba diciendo acerca de que no parecía merecer la pena leer esta historia… He de decir que nada más lejos de la realidad. Es de entre todas, junto con «Amante Despierto» la que más me ha gustado de todas pues da cohesión a toda la serie y abre caminos para los siguientes libros. Tiene un final sorprendente con el regreso al redil de alguien a quien no voy a nombrar pero que sé que pondrá una sonrisa en los labios y calma en el corazón.

Para finalizar os dejaré el intercambio de frases por la que merece la pena llegar hasta el final de la novela.

—Frente a ti, sólo debería estar de rodillas. —Phury puso sus manos con delicadeza sobre los brazos de Cormia—. Frente a ti… Yo siempre debería inclinarme. —Luego se quedó mirando su rostro y su pelo—. Escucha, Cormia, necesito que sepas algo.
[…]
—¿Qué?
—Te amo.

Una historia ésta de lo más atrayente con una interrelación de personajes llevada a cabo de una manera exquisita, una de esas tramas que te hacen ver las cosas desde distintos puntos de vista y donde al final, todo es posible.

Unos apuntes más y esta vez dirigidos al traductor y/o corrector. Hay que saber cómo se separan (o no) los diptongos en España. Sin embargo, aunque los sms me resultaban difíciles de desenmarañar no puedo sino darles la enhorabuena. No quiero ni pensar en cómo estaban en inglés.

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