
Lucien, el guardián de la muerte.
Él es la encarnación de la muerte, un guerrero condenado a conducir eternamente a las almas hacia el más allá.Ahora, los mismísimos dioses le han ordenado conducir a la tempestuosa alma de Anya hasta el infierno, haciendo que en su interior se libre una dura batalla entre el deseo y el deber, pues Anya enciende en él una abrasadora pasión como nadie antes lo había hecho.
Ella es la diosa de la Anarquía. Tan bella como letal, ha sido tentada por muchos hombres sin éxito… hasta ahora.No hay nada que Anya ansíe más que ser la amante de Lucien, así que lo arriesgará todo con tal de conseguirlo. Y aunque sus medio-tentativas de terminar con ella son irrisorias… sus besos, electrizantes.
Tenían que haber sido enemigos, pero se convirtieron en aliados viajando por el mundo para encontrar y destruir una antigua reliquia de los dioses antes de que pudiera ser usada en su contra… separándoles para toda la eternidad.
¿Os imagináis que pasaría si la Diosa de la Anarquía se sintiera atraída por el demonio de la Muerte? Pues ese es el argumento del libro.
Hace miles de años, unos guerreros inmortales que tenían el sagrado deber de defender a los humanos de los demonios, cometieron un terrible error. Los demonios se guardaban en una caja, y la caja la guardaba una mujer, Pandora. A los guerreros no les sentaba bien este hecho y decidieron abrir la caja, soltar a los demonios y luego volver a capturarlos para demostrar a los dioses que ellos serian mejores guardianes que Pandora. Les salio el tiro por la culata. Los demonios escaparon, liaron la de diox es cristo, y los dioses se cabreraron. Conclusión, que castigaron a los guerreros a llevar dentro de si a los demonios… por los siglos de los siglos.
Han pasado mas de dos mil años, y los guerreros siguen jodidos, ahora mas que antes, por que los antiguos dioses griegos, con Zeus a la cabeza, han sido vencidos y encerrados en el tártaro, ahora quienes tienen el poder son los titanes con Cronos como jefazo, y estos en vez de olvidarse de ellos como hicieron Zeus y Cia.
Han decidido fastidiarles las vidas, con ordenes que no se ven capaces de cumplir sin renunciar a lo poco que les queda de humanidad. Aeron, quien contiene al demonio de la Ira, debe matar a tres mujeres inocentes. Reyes, el que contiene al demonio del dolor, se siente intensamente atraído por una de ellas. Los demás guerreros, han juntado fuerzas entre todos y gracias a las confidencias de una poderos mujer desconocida, saben donde tienen que empezar a buscar para encontrar la caja de Pandora, que supuestamente les ayudara a recobrar algo de su libertad.
A todo esto hay una pandilla de mal nacidos que se llaman a si mismo los cazadores, que se dedican a buscar la caja para poder matar a los guerreros y encerrar a los demonios, y que desde luego no hacen ascos a pillar a algún guerrero desprevenido y torturarle un poquitin… y en medio de todo esto aparece Anya, la mujer que les ha contado lo de la caja, la mujer que les ha ayudado antes, y que de paso, no es una mujer, es una diosa, la diosa de la Anarquía… y se siente muy atraída por Lucien, el jefe no reconocido del grupo de guerreros, y de paso el que contiene al demonio de la muerte. Y lo bueno es que el la corresponde… mas o menos.
* * *
No es tan bueno como su predecesor, “La noche mas oscura”, pero se deja leer bien. A veces se hace un poquitin pesado con tanto deseo insatisfecho y tantas dudas, pero bueno, consigue mantenerte en vilo. La trama, pues escasea, esta bien hilada, pero no es algo que digas, caray, impresionante, mas bien, dices, esta bien, pero se queda corta. Lo mejor, sin duda, las escenas de “Paris” y “Reyes” que aunque no tienen nada que ver con la historia de Anya y Lucien, si nos dejan con los dientes largos para los siguientes libros.
Ella, Anya, es divertida, intrigante, caótica, sexy. La verdad es que es un tipo de protagonista femenina que me gusta mucho, muy lanzada y sin pelos en la lengua, con alguna inseguridad para no ser tan perfecta.
El, Lucien, atormentado, duro, melancólico, inseguro de sus sentimientos, temeroso. Un prota adecuado, pero que se hace pesado con tanto pensárselo.
Lo dicho, queda bastante lejos de su predecesor, pero aun así, merece leerse. Un siete.
Comentarios (0)