
El más temerario y feroz de los hermanos MacLeod, Quinn, es prisionero del dios que lleva en su interior y vive atormentado por haber sido incapaz de salvar a su familia de la muerte. Su ira lo gobierna y, día a día, va perdiéndose en la oscuridad de su alma. Pero Quinn anhela profundamente amar a una mujer…
Criada por los druidas, la hermosa Marcail es tan cautivadora como la antigua magia que corre por sus venas. Para Quinn, se trata de la mujer más deseable que jamás ha conocido. Pero para su enemiga Deirdre, ella es el anzuelo perfecto para arrastrar a Quinn a su trampa. Una vez los amantes estén bajo su poder, su pasión deberá pasar por duras pruebas…
«Una historia magnífica que durante su lectura me ha recordado a las novelas de Karen Marie Moning y Monica McCarty en su parte histórica y a las historias de Gena Showalter y de Nora Roberts en su parte paranormal.»
—Románticas al Horizonte
«Quinn MacLeod, tú eres el primer highlander que he conocido y debo decir que estoy gratamente impresionada»
Una de las novelas que más deseaba leer era precisamente esta. Desde los comienzos de la serie «Highlander: La espada oscura» me interesó la historia de Quinn, ese hombre atormentado por la muerte de su esposa que teme no poder controlar los accesos de violencia de los que es víctima. Además, cuando cayó preso de Deirdre mi interés aumentó intrigada por lo que la autora le tendría preparado a nuestro highlander: ¿Conseguiría escapar de su prisión? ¿O sucumbiría al poder de la malvada druida? Las respuestas a estas cuestiones las encontraremos en esta novela…
Quinn lleva demasiado tiempo prisionero en el foso donde Deirdre lanzaba a todos sus cautivos. No había sido fácil lograr proclamar su hegemonía, durante días había tenido que luchar contra el resto de guerreros, que igual de desesperados que él intentaban sobrevivir a toda costa. Su existencia permanecía igual un día tras otro, hasta que Deirdre lanzó al foso a una mujer: no sabía si estaba viva o muerta, pero su instinto le decía que debía salvarla de las mortíferas garras de los guerreros dioses. Luchando contra su propia naturaleza, Quinn tomó a la mujer bajo su protección, aún a riesgo de lo que haría Deirdre si descubría su hazaña.
Marcail es una druida que ha rechazado someterse a Deirdre, al contrario que otros druidas ella no le teme a esa malvada drough y se encara provocando en ella el miedo por primera vez. Depositaria del conjuro que encerraría a los dioses para siempre y que acabaría con el reinado de Deirdre de una vez por todas, Marcail sufre inmensamente por no poder ayudar a sus hermanos highlanders, pues aunque ella es la custodia de ese hechizo, desconoce totalmente cómo liberarlos, pues este está encerrado en su mente. Para Deirdre este hecho resulta de lo más conveniente, para que su plan siga adelante sólo debe acabar con la vida de la druida.
La adversidad y el destino unen a Quinn y Marcail. Marcail despierta en Quinn un instinto de protección inusual en él. Su aroma le transportaba a la época en que era feliz, en la que no tenía preocupaciones; se imaginaba a sí mismo en el castillo, contemplando el mar, con sus cabellos acariciados por la brisa marina. Nunca había deseado acariciar, tocar, besar a una mujer como a esa druida. A su vez Marcail descubre a un hombre al que le es muy fácil amar, a pesar de estar convertido en un dios vengativo. La esperanza de salir de su cautiverio, la necesidad de ayuda mutua, el anhelo de consuelo unen a un hombre y a una mujer que encuentran el uno en el otro su ancla de salvación.
«Highlander: El conjuro olvidado» es la tercera entrega de la serie «Highlander: La espada oscura» de Donna Grant, una saga que mezcla aventura, romance y magia de una forma magistral. Una mezcla adictiva de dioses primitivos, deliciosos highlanders y magia ancestral que recomiendo a las seguidoras de autoras como Monica McCarty, Karen Marie Moning o Gena Showalter.
Si en las anteriores entregas vivimos la lucha contra Deirdre desde una perspectiva externa, en esta historia la guerra se vive desde dentro. Esa drough que pretende conquistar el mundo y dominar a los guerreros dioses tomará más relevancia. Seguiremos al dedillo sus planes, sus intentos de socavar la dignidad de nuestros protagonistas a través del miedo y la imposición. Pero no lo conseguirá. Dicen que lo que no te mata, te hace más fuerte. Y en el caso de nuestros protagonistas, gracias a su unión lograrán superar todos tentativas de Deirdre por destruirlos alzándose contra ella y consiguiendo escapar de su alcance.
La relación entre Quinn y Marcail me ha parecido mágica. El romance entre ellos no es tan apasionado como en las anteriores parejas, pero las escenas entre ellos destilan una ternura que me ha parecido conmovedora. Ciertamente resulta frustrante que el constante miedo a Deirdre obstaculice tanto el desarrollo de esta relación. Es inevitable que la compasión haga su aparición ante las circunstancias que deben vivir nuestros héroes, sin poder expresar su amor el uno por el otro, sometidos a los caprichos de una pérfida que se complace viéndolos sufrir.
Con el trepidante final, Donna Grant nos deja ansiosos por más. En las próximas entregas sabremos qué ha ocurrido con Deirdre, si su reinado de terror llegará verdaderamente a su fin, o si por el contrario los hermanos highlanders y sus aliados deberán idear nuevos planes en su afán de acabar de una vez por todas con quien se ha convertido en su pesadilla. Sigue las aventuras de estos dioses guerreros en esta embriagadora serie que combina la apasionada historia de las Highlands escocesas con las leyendas célticas y las creencias arraigadas en este pueblo de la antigüedad. ¡Yo no me las perderé!
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