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Última modificación: Jueves, 06 Agosto 2015, Visitas en web: 2246
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El juego del amor

Ficha Técnica

  • Título: El juego del amor
  • Autor/a: Emma Hart
  • Serie: Juegos del placer 1
  • Reseña de: ANNY

Puntuación

4.0/5 rating (3 votes)

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Sinopsis

Maddie odia profundamente a Braden. Arrogante, egoísta y el playboy de la Universidad de California, Braden es todo lo que Pearce, el hermano de Maddie, le ha enseñado a despreciar. Entonces, ¿por qué cuando las chicas de la universidad le retan a jugar a un juego, ella les dice simplemente que no? Braden desea ardientemente a la pequeña Maddie, y hará todo lo que esté en sus manos por tenerla; por ello accede a hacer todo lo necesario para enamorarla. Después de todo, es la única forma de conseguir lo que desea, sexo...
Pero pronto Braden descubrirá que en Maddie hay mucho más que una simple niña de Brooklyn. Maddie se dará cuenta de que Braden no es solo una erección andante, descubrirá sus sentimientos. Él también es dulce y divertido. Y eso significa peligro. Probablemente eso es justo lo que ambos necesitan.

Valoración personal

Con «El juego del amor» la editorial Terciopelo nos da a conocer una nueva autora, Emma Hart. Esta historia es la primera entrega de la serie Juegos del placer, que relata la vida de un grupo de jóvenes en sus años de universidad. Una etapa de la vida donde los cambios se suceden y experimentar, disfrutar, vivir el momento se convierte en una necesidad antes de tener que enfrentarse al mundo adulto. Un tránsito de preparación y crecimiento donde los sentimientos están a flor de piel y todo se vive con mayor intensidad. Incluido el amor. Porque el primer amor jamás se olvida...

Maddie ha sentido un profundo rechazo hacia Braden Carter desde la primera vez que le vio. Y también una atracción que intenta negar con todas sus fuerzas. Su chulería y arrogancia la sacan de quicio y no entiende como las chicas del campus pueden soportar su actitud pasota y engreída por muy guapo que sea. Su círculo de amigas piensan lo mismo, ese chico necesita una lección para comprender de primera mano lo que es sentirse usado y tirado como pañuelo, que es lo que él hace con las mujeres. Y la persona idónea para llevar a cabo ese cometido es ella. Maddie se resiste a entrar en el juego, pero al final se deja convencer. Deberá seducir al seductor y abandonarle una vez lo haya enamorado. Ella está muy segura de sí misma. Pero bromear con el amor es peligroso, y Maddie se dará cuenta que el juego va demasiado deprisa y está alcanzando niveles para los que no está preparada.

—Esto no es una novelucha romántica en la que los personajes se enamoran a primera vista. No hay ninguna señal sobrenatural del destino que nos une como almas gemelas para toda la eternidad en contra de toda adversidad. El amor lleva su tiempo. Conlleva un esfuerzo. Yo solo pretendo enamorarme una vez en la vida, y cuando lo haga no me enamoraré en dos semanas...

Braden está acostumbrado a conseguir todo lo que desea con sólo una sonrisa. Y lo que ahora desea es acostarse con Maddie Stevens. Las mujeres no tienen ningún secreto para él, así que sabe que si se lo propusiese podría seducirla. Lamentablemente si lo intentara no llegaría muy lejos porque sus amigas se interpondrían. Maddie es inaccesible. La única manera de conseguir su propósito sería encandilarla y enamorarla. Al menos eso es lo que dicen sus amigos; cortejarla, tirársela y abandonarla. Algo un poco heavy incluso para él. Pero sería tonto si desaprovechara una oportunidad así. Y él jamás ha rechazado un desafío. Sin embargo, Maddie no es una chica como las demás. Bray está seguro que jamás volverá a conocer a nadie como ella. Es la clase que chica que podría conseguir que un tío como él se enamorara, lo que la convierte en un gran peligro.... porque puede hacerle perder el juego.

—Este asunto con Maddie ni siquiera es real. Sólo es un juego, tío.
—¿Un juego de amor? —Ryan se ríe.
—Algo parecido. Pero aquí el que se enamora pierde.
—Y Braden nunca pierde, ¿no? —Ryan sonríe con ironía.
—Exacto.

Esta es una de esas historias en la que encontramos una trama más profunda de lo que a priori parece. El comienzo nos sitúa en California, en una fiesta de fraternidad de una universidad. Una pandilla de chicos disfruta la noche bebiendo y bailando. Todos amigos; juntos pero no revueltos. En la barra de bar, las chicas comentando las hazañas del guaperas del grupo: Braden. En el sofá, los chicos admirando las curvas de la princesa de Berkeley: Maddie. Y ya sabemos lo que ocurre con estas cosas. Al final uno acaba haciendo algo de lo que se arrepiente a la mañana siguiente, como aceptar una apuesta. Es el caso de Maddie que lamenta lo sucedido, pero decide seguir con el plan. Al contrario que Bray que despliega sus armas para conseguir una primera cita. Tras la cual viene una segunda y una tercera. Ambos aseguran tener al otro comiendo de la palma de la mano y poder cortar el juego cuando quieran. Pero lo cierto es que tanto Maddie como Bray se engañan. Ella porque está descubriendo un chico dulce, tierno y sensible que ha derrumbado todas sus teorías sobre el amor. Y él porque con sus sonrisas, sarcasmos y algo más que no logra descifrar, Maddie está llenando un vacío que ni siquiera sabía que existía. Lo qué sucederá cuando se termine el plazo de la apuesta es algo en lo que prefieren no pensar.

La clave de por qué Maddie no soporta a Bray está en su hermano Pearce. Ella vio morir a su madre asesinada hace tres años. Algo que aún le provoca pesadillas y no logra superar. Su fallecimiento destrozó su familia. Su padre se hundió en la depresión. Y su hermano se refugió en las drogas entrando en una espiral de autodestrucción a la que arrastró a Abbi, su novia y la mejor amiga de Maddie, llevándola hasta el límite. Actualmente se encontraba en una institución para adolescentes con problemas mentales debido a un intento de suicidio. El final de su amiga es algo que pesa sobre su conciencia. De ahí su talante cínico hacia el amor y sus intentos de mantener las distancias con Bray a pesar de la apuesta. Precisamente esa vulnerabilidad ataviada de fortaleza es lo que termina de desarmar a nuestro protagonista, que es el primero en aceptar sus sentimientos. Bray me ganó con su comportamiento hacia Maddie cuando se entera de sus problemas. Su conducta cavernícola y sobreprotectora me ha parecido enternecedora. Imposible no enamorarte de un chico así. Como bien comprueba Maddie, que termina totalmente colada por él.

Emma Hart nos ofrece una historia actual, ágil y entretenida, con un punto tierno, perfecta para este tiempo de verano. Me he divertido bastante con este grupo de chicos alocados pero muy leales, dispuestos a defender a sus amigos cuando la necesidad surge. A pesar de que la excusa para el romance sea una apuesta he encontrado valores que me han gustado en esta historia, pues la autora ha tratado de realzar la amistad, la tolerancia y la confianza existente entre estos adolescentes. Además de la superación y el esfuerzo por un futuro mejor que Maddie representa. Braden aporta el toque de comicidad con algunas escenas hilarantes, como cuando utiliza Google para buscar ideas para las citas. Sé que «San Google» sirve para todo, pero eso jamás se me había pasado por la cabeza. Entre el simpar grupo de personajes mi preferido es el de Megan, que será la próxima protagonista de la serie en «El juego de la pasión». Una chica romántica e inteligente que quiere ver juntos a sus dos amigos como sea. Y pone toda su filosofía al servicio de la causa. Ella será la promotora del desafío de Maddie a la vez que ayudará a Braden con las citas. Algunas de las mejores frases de la novela salen de esta joven, como la que os dejo a continuación. Toda una declaración que cualquier amante de la novela romántica respaldaría…

—Todos tenemos que encontrar nuestra fuente de esperanza, y si perderme en las páginas de un buen libro me da fe, me seguiré perdiendo con la confianza de que algún día encontraré un amor verdadero en el que poder perderme. Porque nos ocurrirá a todas. Algún día nos perderemos tanto en el amor que no seremos capaces de encontrar el camino de vuelta.