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Entrevista a Patricia Sutherland

Patricia SutherlandHola, Patricia, encantadas de saludarte. Muchísimas gracias por concedernos esta entrevista. Ante todo queremos darte la enhorabuena por la valentía al lanzarte al mundo de la edición con tu novela «Princesa», una historia de amor diferente, divertida y apasionada.

Gracias a vosotras por brindarme la posibilidad de llegar a vuestras lectoras a través de esta entrevista.

Cuéntanos, ¿por qué decidiste llevar a cabo tu sola la publicación de «Princesa»?

Es que el mundo de la autoedición es apasionante. Sin duda, es algo hecho a mi medida; está claro que tengo un lado ejecutivo muy desarrollado porque me encanta eso de ser una especie de mujer-orquesta :)

Mi relación con la autopublicación empezó al estilo de las comedias románticas; quedas con B como parte de un plan para seducir a A; consigues a A y cuando lo tienes, comprendes que lo que realmente te va es B. ¡Así somos las chicas! Cuando en 2006 decidí publicar mis novelas, no pensé en tocar las puertas de las editoriales. Desde el principio, me dije que necesitaba una agente literaria que conociera mi obra y se ocupara de ofrecerla a las editoriales adecuadas. Pero en España hay pocas agencias, y la mayoría ya tienen su cartera de autores. No tardé en darme cuenta de que siendo novel, escribiendo Contemporánea -en un país amante de la histórica- y sin nada que contar en mi curriculum literario, lo tendría muy difícil. Así nació Jera Romance, mi serie Sintonías, y Sutherland, el blog que mantengo en WordPress; a modo de carta de presentación. De ahí que nunca hasta «Princesa» haya promocionado mis novelas.

Y como en las comedias, funcionó. Conseguí lo que me proponía, firmé contrato con una agencia literaria, pero entre medias sucedieron cosas inesperadas. No conté con que las lectoras me encontrarían en internet, menos aún con que se engancharían a la serie y la comprarían... Y tampoco conté con que echaría tanto de menos el mundo de la autopublicación, la libertad de decidir qué, cómo y cuándo, y la enorme satisfacción de trabajar para ti mismo, haciendo lo que te apasiona hacer. Acabé de escribir «Princesa» cuando ya llevaba año y medio de contrato con mi agente literaria, y, realmente, no me gustaba el cariz que estaban tomando las cosas en el ámbito editorial.  Tenía una nueva novela entre manos y muchas ganas de sacar los pies del tiesto, de vérmelas con algo que supusiera un reto para mí. Autopublicarla surgió como una respuesta natural, así que me despedí de mi agente y me embarqué en esta aventura increíble llamada «Princesa». Es cierto que podría haberme planteado una coedición, ¡pero entonces me habría perdido la parte más divertida!

Háblanos un poco sobre esta apasionante historia. ¿Cómo surgió la idea de crear esta novela?

La idea surgió hace unos tres años porque era un tema que me atraía. Cuando veía en la tele parejas tipo Susan Sarandon/Tim Robbins o Demi Moore/Ashton Kutcher me venían mil preguntas a la cabeza: ¿Cómo surgió la atracción? ¿cómo solventan las diferencias? ¿las solventan... o las padecen?. Por otro lado, las parejas de famosos cuentan con una  de permisividad especial a nivel social. Estamos acostumbrados a sus excentricidades, a sus rarezas, y en cierto modo, las esperamos. Es como si formaran parte de «ser famoso»... pero ¿qué pasaría si en vez de Demi, se tratara de tu vecina del cuarto? O de tu hermana. ¿Y  si el hombre en cuestión fuera alguien de quien tú llevas enamorada toda la vida? Vi el potencial de la historia y me atrapó. Tenía que escribirla.

El tema de la diferencia de edad entre parejas es un tema controvertido, se podría decir, ¿por qué decidiste utilizarlo en tu novela?

Por eso, porque es controvertido :) Escribir contemporánea es para mí una forma de indagar, a través de un argumento de ficción, sobre cuestiones que me interesan, y la diferencia de edad en la pareja me parece todo un tema, independientemente de quién sea mayor que quién. En nuestra sociedad, si la mayor es «ella», los obstáculos son aún mayores. A nivel personal, siempre he tenido la sensación de que las grandes diferencias -10 años o más- son insalvables, o como mínimo, muy difíciles de superar, pero sabes de casos que han conseguido salir adelante, y le sigues dando vueltas al tema, preguntándote «¿cómo sería enamorarse de alguien tan joven?»... Al final decidí que, ya que no tenía previsto vivir la experiencia en carne propia, lo más cercano era escribirla.

Para quien no los conozca, ¿por qué no nos cuentas un poco a cerca de los protagonistas? Sus rasgos, sus cualidades, por qué son tan especiales...

Yo creo que lo que los hace tan especiales se basa fundamentalmente en dos características. Uno, que sus diferencias van mucho más allá de la diferencia de edad, y dos, que resultan reales, cercanos al lector.

Ella, Theresa «Tess» Gibb, tiene 35 años.  Es una editora -de romántica, a más inri-, educada y coqueta. Una inglesa segura de sí misma y con un gran sentido de la responsabilidad, que ha logrado labrarse una carrera exitosa en Estados Unidos. Algo en apariencia tan inofensivo como unas cortas vacaciones en casa de sus padres, en Londres, marca el inicio de un cambio dramático en su existencia. Conoceremos sus miedos, sus dudas, su soledad... Y nos asombrará su GRAN valentía. Es un personaje estupendo, una mujer pequeña por fuera e inmensa por dentro.

Y él... ahhh... [suspiro] Scott Taylor, más conocido como «Dakota», tiene 24 años. Es medio borrachín, bastante desastroso, y sólo le interesa su moto, una Harley Davidson roja a la que vive sacándole brillo. Un motero de melena larga, deslenguado y macarra, que siempre va de negro y tiene un inmenso dragón bicéfalo tatuado en la espalda. Vamos,  justamente del tipo que tu madre no querría ver ni en pinturas. Un anti-héroe en el más amplio sentido de la palabra, que empieza «picando» a Tess desde el otro lado de la valla que separa el patio trasero de sus respectivas casas, sólo por el gusto de hacerla enfadar, y acaba rematadamente loco por ella. Para mí el mayor mérito de este personaje es que consiguió seducirme. Empezó en el prólogo como un hombre con el que yo no me plantearía ni tomarme un café y cuando llegamos al epílogo, no sólo había conquistado a Tess; a mí también.

Además de los protagonistas, en la novela también destaca Abby, la hermana de Tess, aunque su papel es ejercer de incordio. Sería interesante ver quién sería su galán, ¿has pensado en crear su historia?

Nunca imaginé que este personaje pudiera generar el interés que ha generado. La hice tan odiosa a la pobrecilla, que incluso contaba con la posibilidad de que provocara justo lo contrario; rechazo. Pero han sido muchas las lectoras que me han comentado que les gustaría leer una historia con Abby como protagonista, así que me lo estoy pensando.

Como autora, ¿haces algo especial a la hora de colocarte delante del ordenador y empezar a escribir?

Lo especial que hago es que escribo un par de horas diarias, de lunes a sábado. Me refiero a sentarme y escribir un determinado número de palabras. Llevo años haciéndolo, y pensé que era algo normal, natural. Si eres escritora, pues... escribes. Pero ahora que estoy en contacto con otras autoras, que coincidimos en presentaciones o encuentros románticos y charlamos, he visto que no es lo habitual.

¿Cabe la posibilidad de que veamos «Princesa» u otras de tus novelas publicadas en una editorial? ¿O, como otras autoras españolas opinan, lograr que te publiquen se ha convertido en misión imposible?

Publicar a través de una editorial es muy importante en la carrera de cualquier escritor, y en la mía, lógicamente, tiene un espacio. Es un objetivo a conseguir.

En cuanto a «Princesa», es poco probable que deje de ser una novela autoeditada. Es más que una novela para mí; es mi aventura personal en el mundo español de la autopublicación. No la ofrecí a ninguna editorial antes de publicarla, y no tengo previsto hacerlo ahora.

Hablando sobre novela romántica, ¿crees que este género está consiguiendo llegar al lugar que le corresponde? ¿O aún le falta competir al mismo nivel de otros géneros como dicen ciertos críticos literarios?

No estamos al nivel de otros géneros, pero creo que últimamente hemos avanzado un poco. Hay que pensar que tan sólo seis años atrás no se publicaba romántica en castellano como lengua original, y en 2010 alrededor del 10% de los títulos que se publicaron eran de autoras españolas. Las cosas empiezan a moverse en el género romántico en este país, pero queda mucho camino por recorrer.

¿Tienes preferencia por alguna autora extranjera? ¿Y española?

Soy nueva en el género como lectora y realmente me queda todo por leer, así que es complicado hablar de preferencias. De lo que he leído hasta el momento, me ha gustado Suzanne Brockmann en su afamada serie «The TroubleShooters» y prácticamente todo lo publicado por Robin Schone. Ahora estoy leyendo la primera de una serie preciosa que publicó la escritora argentina Brianna Callum en 2009 con Editora Digital, «Almas destinadas»; está resultando el aperitivo perfecto mientras espero que acabe la preventa de su última novela, «Mi corazón es tuyo» (El Maquinista, 2011), y poder tener un ejemplar entre mis manos.

En cuanto a autoras españolas, no puedo ser objetiva... O mejor dicho, no quiero. A la mayoría las conozco personalmente, con muchas de ellas he compartido taller literario, horas de charla, muchos cafés... Sé del esfuerzo y la lucha que hay detrás de cada novela que han publicado, y sé -todos sabemos- que no lo habrían conseguido si no fueran magníficas escritoras. Son mis chicas, mis colegas, mis amigas...  Las prefiero a todas, y ésto también te incluye, Ariadna McCallen.

Nos gustaría saber, Patricia, si hay alguna novela, de las últimas que han salido al mercado, que haya marcado un antes y un después en ti como lectora.

«El fuego envuelve tu nombre», de Lydia Leyte (La Máquina China, 2011). Es una historia diferente de lo habitual en el género, contada por una narradora de excepción con un poderoso dominio de la lengua. Lisa y llanamente, me ha cautivado.

Un pequeño test…
¿Erótica o romántica?
Romántica.
¿Suspense o aventura? Mmm, qué difícil... Diría que suspense.
¿Contemporánea o chick-lit? Contemporánea.
¿Paranormal o time-travel? Paranormal.

Sobre tus próximos proyectos, ¿podrías desvelarnos algo? ¿Con qué nos vas a sorprender?

Tengo un proyecto en preparación, y otro en proceso de corrección. La que empezaré a escribir pronto, cuando acabe con las correcciones, abordará el tema de las diferencias  raciales y tendrá elementos de acción nuevos para mí. Será una contemporánea diferente de la que he hecho hasta ahora. Y como adoro el factor sorpresa, no diré más :)

Como despedida...  Un deseo, un agradecimiento y una dedicatoria.

Un deseo... Que esta entrevista permita a las lectoras de Románticas al Horizonte conocer un poco de la mujer que cuenta historias de amor bajo el seudónimo Patricia Sutherland. Siendo una persona reservada como soy, es todo un deseo :)

Un agradecimiento... A Anny Benítez, Nur Cásas y todo el equipo de Románticas... por el interés, el apoyo y el cariño que me han demostrado desde el principio, y a ti, por supuesto. Ha sido una entrevista extensa e intensa que he disfrutado muchísimo, Ariadna.

Y a las lectoras, claro, por leerme, por la acogida tan fenomenal que están brindando a «Princesa», por haber conseguido convertirla en una novela muy importante para mí... Aunque escriba cien más, la historia de Dakota y Tess siempre ocupará un lugar especial en mis recuerdos.

Una dedicatoria... La que lleva «Princesa» en la página cinco: a mis padres. Eran de esa clase de personas que dejan huella y me siento muy afortunada de haber formado parte de sus vidas.

Para finalizar, nos gustaría que nos dijeras algunas frases de «Princesa» que nos inciten a ir a comprarlo ¡rápidamente!

¿Y qué tal un fragmento? Imaginaos un encuentro casual en el centro de Londres, después de meses sin verse. Es víspera de Navidad. Ha nevado y ahora llueve, pero para nuestra pareja el mercurio no deja de subir. Y es que cuando Dakota acorta las distancias y baja el tono de voz... ¡ay, madre!

—Me pones como una moto —dio un paso hacia ella, obligándola a elevar aún más el mentón para poder mantenerle la mirada—. Me pones como una jodida moto aunque no digas ni hagas nada. Y eso es algo que tu hermana no conseguiría de mí aunque se metiera en mi cama en pelota picada.
Tess tragó saliva. Sentía la boca pastosa y una extraña opresión en el pecho. Su cuerpo no parecía el de siempre. Los estremecimientos la sobrevenían en una sucesión continuada, cada vez más intensos, cada vez más evidentes. Una parte de ella se preguntó si él se daría cuenta; la otra, aún luchó por mantener el tipo.
—¿Que Abby no conseguiría...? —preguntó con aparente naturalidad, e hizo un mohín irónico—. Ya. En cualquier caso, no te preocupes, estoy segura de que se te pasará. Así es la naturaleza masculina; todo en vosotros es intenso, pero efímero.
Eso mismo venía repitiéndose él desde hacía cuatro meses. Que se le pasaría.
Pero no sólo no se le había pasado; había ido a peor.
La mirada ardiente de Dakota la escrutó durante una eternidad.
—¿Y a ti? ¿También se te va a pasar? —al ver el gesto interrogante de Tess, añadió—. Estás temblando. ¿Cuánto hace que un tío no te pone a temblar así?
Mucho.
Muchísimo tiempo.
—Hay tres grados bajo cero y estoy empapada —explicó ella al tiempo que se apartaba el paso que él había avanzado. Era una pésima excusa y ambos lo sabían—. ¿Ahora quieres hacer el favor de dejar este juego tonto y devolverme mis cosas para que pueda marcharme?
No era ningún juego.
El sexo en un lavabo de los afterhours era un juego. Los rollos de un fin de semana con alguna gatita, o con varias, en las kedadas de moteros de Harleys eran un juego.
Esto no.
(...)
Dakota tomó una mano femenina y la apoyó en su pecho. Dejó que lo que atravesaba la fina tela de algodón que los separaba de un contacto directo, entrara a través de las yemas de los dedos y le ofreciera las respuestas que, evidentemente, ella necesitaba.
Tess pestañeó varias veces intentando aclarar la vista que en un instante se había vuelto brillante. Sentía el aire tibio de la respiración de Dakota sobre su frente. Cerca, muy cerca. Él se había agachado, había bajado la cabeza para adaptarse a su altura.
Como si se preparara para decirle algo al oído.
O para besarla.
Instintivamente, Tess se humedeció los labios.
—¿Lo sientes? —preguntó él, en un murmullo suave—. ¿Te parece un juego?
Seguía lloviendo, y la marquesina apenas les ofrecía un tímido cobijo. La gente pasaba a prisa frente a ellos; la mayoría ni siquiera reparaba en la extraña pareja que concentrada en su propio universo, y a pesar de tener un paraguas, no lo abría.
Bum-bum, bum-bum, bum-bum...
Por supuesto que lo sentía, repicando con fuerza bajos sus dedos, como si a través de ellos estuviera intentando comunicarse con el otro corazón.
Tess cerró los ojos y exhaló un suspiro triste.
Por supuesto que lo sentía...

De nuevo gracias, Patricia, por colaborar con nosotras. Ha sido todo un placer entrevistar a una autora española. Esperamos que tu novela sea todo un éxito y que alcances las metas que deseas en tu carrera.

Gracias a ti y al equipo de Románticas al Horizonte. Es un honor para mí ocupar un lugar en vuestra sección de Entrevistas. 

Entrevista realizada por:
M.J. Estepa - Románticas al Horizonte

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