| Entrevista a Sherry Thomas |
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| Miércoles, 11 de Febrero de 2009 16:04 | |||
Os ofrecemos a continuación una entrevista realizada por Library Journal a la autora Sherry Thomas. Su primera novela, Acuerdos privados, una historia de amor traicionado y amor aplazado, es una sensual novela romántica que muestra una sofisticación, una pureza de lenguaje y un carácter muy por encima de cualquier debut del género. Averigua cómo una mujer que emigró a Estados Unidos cuando era jovencita se las ha arreglado para conseguirlo.Cuéntenos algo sobre sus orígenes. Mi familia era un poco distinta. Éramos como un clan de sureños en el norte de China, y mi abuela solía resolver los crucigramas del periódico oficial chino escrito en inglés, ¡cosa que ninguna otra abuela hacía! Mis dos abuelos estudiaron en institutos de Shanghai, donde toda la educación se impartía en inglés. Dos hermanos de mi abuelo emigraron a Estados Unidos en las décadas de 1930 y 1940. Una tía abuela, que era anestesista, financió a varios de sus sobrinos y sobrinas para que vinieran a estudiar a Estados Unidos, con la esperanza de que aquí encontrarían un futuro mejor. Mi madre aterrizó en Estados Unidos en 1984, una decisión que aún me sorprende porque, cuando pienso en esa época, este país nos parecía tan lejano como la luna. Yo me reuní con ella en 1988, cuando tenía trece años, después de la muerte de mi abuela. Usted aprendió ingles leyendo novelas románticas. ¿Cómo fue eso? ¿Cuáles eran sus autoras favoritas? Mis primeros materiales de lectura en este idioma fueron los textos de las clases de inglés para extranjeros, que me parecían muy infantiles: yo había leído literatura clásica en chino, y aquí estaba, esforzándome por entender historias de dos párrafos sobre niños pequeños y perritos. Así que en cuanto pude, fui en busca de cosas más para adultos. Creo que caí en las novelas románticas porque estaban por todas partes y a mi edad sentía curiosidad por lo que pasa entre un hombre y una mujer, más allá de observarse mutuamente a través de una habitación (cosa que, en China, era todo lo que los críos podíamos y osábamos hacer). Mi autora favorita en aquella época era sin duda Rosemary Rogers, cuyos relatos de pasión y peligro entraban la mar de bien. Me quedé bastante sorprendida cuando, posteriormente, descubrí que no era necesario que el héroe y la heroína de una novela romántica se odiasen durante seiscientas páginas (ríe). ¿Por qué eligió ambientar su novela a finales de la época victoriana en Inglaterra? ¿La trama la dictó el escenario o fue al revés? Inglaterra siempre es un buen escenario para la novela romántica porque, como un amigo mío concluyó una vez, Inglaterra es un país indudablemente masculino, que proporciona un perfecto trasfondo de contraste para una historia romántica. Me enamoré de la ambientación de fin de siglo cuando descubrí a Laura Kinsale y a Judith Yvory. Me encanta que fuera una época de enormes avances en los conocimientos científicos y en la tecnología –en Acuerdos privados, por ejemplo, hay un automóvil–, y sin embargo la gente seguía viviendo con unos formalismos que resultan exóticos y casi incomprensibles para nosotros en la Norteamérica del siglo XXI. Esta formalidad crea una tensión maravillosa para que el escritor explore la carga sexual de una mirada, de una palabra, o de una mano sostenida un segundo más de la cuenta. Usted habría podido escoger un camino algo «más fácil» que este tema tan complejo y maduro (la pareja quiere solicitar el divorcio después de unos años de separación). ¿Tuvo en algún momento dudas sobre cómo lo resolvería todo? No creo en los caminos «fáciles» hacia la felicidad, al menos no en la ficción. Escribo sobre situaciones complejas sin soluciones sabidas, porque eso es lo que me interesa como lectora: las decisiones difíciles y lo que hace la gente ante esas elecciones tan duras. Yo soy una escritora impulsiva, de modo que siempre tengo dudas sobre cómo lo solucionaré. Al final, los propios personajes deben tener la fortaleza y la madurez para escoger el camino correcto. Su próximo libro se titula Delicious. Cuéntenos algo sobre él. ¿Es otra novela romántica histórica? Está ambientada nuevamente en Inglaterra a finales del XIX. Trata sobre un caballero que lo tiene todo –una fabulosa carrera como político y abogado, una prometida preciosa, una encantadora propiedad en el campo–, que se enamora de la infame cocinera que hereda de su hermano. Ya sé que no lo parece, pero Delicious es mi versión de la historia de la Cenicienta. Oscuros cuentos de hadas, ¿les apetece? Entrevista a Sherry Thomas, por Bette-Lee Fox. Library Journal, 15 de febrero de 2008
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